Desde hace algún tiempo, me llegan noticias de personas que conozco que logran alcanzar sus sueños. Algunos han tardado años en conseguirlo, otros no han necesitado mucho tiempo y otros, donde me incluyo, siguen soñando en realizar sus mas queridos sueños. No se si un buen día, la diosa fortuna me sonreirá y dejará que abra la puerta que me conduzca a la sala de la felicidad.
Teniendo los pies en la tierra, se que mi sueño es una meta muy lejana e incluso la contemplo inalcanzable. Es una luz que apenas puedo distinguir en la niebla, pero en mi interior se que debo dirigirme a ella, al menos me debo a mi mismo intentarlo. Para ello necesitare constancia y dosis de paciencia, y sin lugar a dudas, práctica y más práctica.
Por eso he decidido dar este paso, para acercarme más a esa luz en la distancia. Si me pierdo, no pasa nada, ya aparecerá otra luz a la que dirigirme, estoy seguro. Como bien dice el refrán cuando una puerta se cierra, otra se abre. En mi caso voy a intentar que esa puerta no se cierre, aunque tenga que poner el pie entre el marco y la propia puerta.
Si necesitas ayuda, te ofrezco mi pie, lo pondré junto al tuyo entre el marco y la puerta y así haremos fuerza juntos. Un beso.
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