Esta tarde tuve en mis manos algunas páginas que escribí hace ya algún tiempo, y si he de ser sincero, cayeron en el baúl de los recuerdos (en realidad en el baúl de Rosa). Fue desconcertante leer esas líneas que un día cree, y que al leerlas parecían que no fuesen mías. No se si os habrá pasado o si entenderéis a lo que me refiero, pero fue una extraña sensación.
En mi opinión, no estaba mal, vamos no se si llegaría a un 5 raspado o un 4,9 que el profesor, tras darle un poco de pena o, mejor dicho, un poco de coba, nos sube al 5. Incluso algo que leí me dio alguna idea que guardaré en algún cajón de mi memoria (mejor la anoto o se me acabara olvidando). La sensación me descubrió que entre lo que escribí y ahora, hay un vacío en el tiempo en el cual apenas he escrito nada.
Todo ha sido un remolino de sensaciones, pero me quedo con la última, esa alegría que sentí al pensar que ya por aquel entonces me picaba el gusanito de escribir, aunque la mejor manera de expresarlo seria que ya por entonces la musa (en mi caso es chica señor King) me tocaba de vez en cuando, no es que ahora este pegada a mi espalda, pero sus visitas son mas frecuentes, e intentare que cada vez que venga se sienta cómoda, a ver si se queda a vivir conmigo.
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